Los participantes más pequeños del campamento urbano recibieron ayer una visita especial que esperaban con mucha ilusión: la de los bomberos de la localidad.
Los niños estaban ansiosos por salir de las instalaciones del colegio Andrés Manjón porque a las puertas se encontraba el camión de bomberos y sus monitores les habían avisado que iban a conocer cómo trabajan estas personas.
Y así fue, en fila y acompañados de las personas que los cuidan durante todo el mes de agosto, se sentaron en Los Andenes y escucharon atentos todo aquello que les transmitieron los efectivos del parque local, y además, curiosos miraban las cajoneras del camión que estaban repletas de herramientas que no dudaron en consultar para qué servían. Durante la charla, solicitaron probarse el casco que protege a los bomberos y muchos de ellos fueron los que levantaron su mano para preguntar las cuestiones que les surgían y para comentar lo que los bomberos les explicaban.
Asimismo los efectivos se quedaron atónitos cuando al preguntar cuál era el número de emergencia, los niños que no superaban los ocho años de edad, supieron responder que era el 112.
Para finalizar la visita, los bomberos realizaron una gran fiesta del agua y de la espuma en el patio del centro, donde los niños, ataviados con sus trajes de baño, lo pasaron en grande tirándose espuma y refrescándose del tremendo calor que asoló la localidad.



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