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La primera mujer bombera

Aunque el titular es erróneo el artículo es interesante

Estrella Prieto Abril se siente muy útil en su profesión: «ser mujer no ha sido impedimento»


No sabemos si será la primera mujer que ejerce la profesión de bombero, pero sí es cierto que hoy por hoy es la única que lo hace en Extremadura. La primera impresión cuando nos encontramos con Estrella Prieto Abril, es que estamos ante una persona tranquila y una mujer segura de sí misma. Mirando a su alrededor se comprende que esta profesión es exclusivamente de hombres. Ella es la excepción que confirma la regla. Parece no gustarle demasiado que se le preguntemos por la diferencia de sexo y la profesión elegida. «Es que discriminación, como tal, no ha habido en mi caso, aunque no puedo pasar por alto que cuando llegas por primera vez a un trabajo todo parece extraño, pero sólo ocurre al principio; simplemente dura el tiempo que se tarda en conocerte y hasta que tú demuestras que eres válido para el mismo oficio que desempeñan tus compañeros. Es lógico que exista cierta curiosidad por ver cómo te desenvuelves el primer día, pero más como persona que como mujer. El hecho de ser mujer no ha sido impedimento para desempeñar mi tarea como bombero».
Diez años apagando fuego

Estrella no es nueva en esta profesión, donde lleva diez años, con una vocación a prueba de bomba. Le ha gustado todo lo relacionado con las emergencias, y no le hubiese importado trabajar como sanitaria, policía, guardia civil... En Extremadura comenzó ejerciendo de bombera en Jerez de los Caballeros, luego el destino la llevó a Almendralejo y Mérida, antes de recalar en Villafranca de los Barros, donde disfruta con la profesión que ha elegido libremente, después de haber trabajado «mucho tiempo en un cargo público que no me llenaba».
 
Está en calidad de interina, «los interinos estamos donde nos mandan», y desconoce el tiempo que permanecerá en su actual destino, lo que tampoco parece preocuparle demasiado. «Por un lado, tienes ganas de asentarte definitivamente en un sitio, pero por otro no me desagrada el cambio porque cada uno te aporta algo distinto, y yo procuro coger de cada uno lo bueno y aprender de cada lugar. Dicho esto, ojalá siga en Villafranca, aquí me siento bien y tengo buenos compañeros».
 
Pero los comienzos no suelen ser fáciles para casi nadie. Estrella no iba a ser una excepción. Empezó en Huelva su trayectoria como bombera en el año 2.000. A punto estuvo de arrojar la manguera. «Hubo un momento en que yo mismo estaba dispuesta a dejarlo, a tirar la toalla porque fácil no puedo decir que fueran mis comienzos, pero por diversas circunstancias que concurrieron y no sólo por discriminación; existen otros obstáculos que se puede encontrar cualquier compañero. Esto no es cuestión solo de estudiar y aprobar, existen muchos condicionantes que vas descubriendo conforme avanzas en tu trayecto y eso hay gente que lo soporta y gente que dice no puedo más y abandona. Es, en definitiva, una carrera de fondo, en la que tú tienes que concienciarte y prepararte aunque sin saber para cuánto tiempo puede ser».
 
Apoyo familiar

No oculta la satisfacción que le produce haberse encontrado respaldada en todo momento por el entorno familiar, que comprendió su elección. «Mi familia es un 10, siempre me han apoyado, nunca me han dicho ¡dónde te vas a meter! Ellos son los que mejor te conocen y me lo han demostrado con su comprensión».
 
Al fin y al cabo, Estrella sabe apreciar los buenos momentos que tampoco faltan en el desempeño de su labor. «Una de las cosas que más me divierte es cuando estoy a punto de finalizar una intervención y comienzo a quitarme esos trajes tan voluminosos que llevamos y descubren que debajo hay una mujer. ¡Oh, una mujer! Las caras de sorpresas lo dicen todo».
 
De las cosas desagradables no quiere hablar, prefiere no llevarlas a cuestas. Por eso termina contándonos una anécdota que le ocurrió a un compañero cuando trataba de apagar un incendio en Mérida.
 
La dueña de la casa le pidió al bombero que salvara una gatita que había quedado atrapada en los altos de la vivienda, metida en una caja de cartón. El compañero subió a rescatarla, pero mientras bajaba la escalera notó que algo húmedo del color de la sangre se filtraba por el cartón. Pensó que estaba muerta y no sabía como decírselo a la dueña. Cuando ésta destapó la caja, exclamó: «¡Mi gata ha parido!». Estrella dice que no ha olvidado la cara de alivio de su compañero bombero con aquel final feliz.

HOY.es


 

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