La primera esclusa que se encontrarán los aspirantes a bombero será la prueba psicotécnica. Una criba de la que saldrán los aptos, según el criterio examinad
or. Este grupo se enfrentará a las pruebas físicas. Un conjunto de disciplinas atléticas con criterios de exigencia, diferenciados para mujeres y hombres. Exámenes que se han suavizado con respecto a anteriores convocatorias, ya que se ha prescindido del test de Barrow -”un circuito de velocidad y agilidad-” y la pala -”rellenar con una pala 0,5 metros cúbicos de arena en 95 segundos.
Los opositores que superen el corte se enfrentarán al examen teórico, en el que habrá una parte general de organización administrativa, una específica de extinción de incendios y una última de callejero, en la que se pedirá definir la ruta más corta para llegar a un punto de la ciudad con direcciones prohibidas incluidas.
El reconocimiento médico servirá para confirmar que los aspirantes cumplen con los requisitos físicos y psíquicos exigidos. Parámetros neurológicos, visuales y auditivos que darán paso a la realización de la última de las pruebas prácticas: la realización de un apeo o apuntalamiento básico y el paso por un tablón de 20 centímetros de ancho y 3 metros de largo, a 20 metros de altura, desde la cesta hasta la torre del parque.
El tribunal, según requisitos fijados en el concurso, estará conformado por funcionarios de carrera que posean nivel de titulación igual o superior al de las plazas convocadas, sin que ninguno de ellos pueda ser político del Ayuntamiento, según se establece para todas las oposiciones del consistorio de la capital leonesa. Seis personas en total, de las cuales dos serán funcionarios de administración especial del cuerpo de bomberos de León o de otro.




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